El precio de la porfía: la guerra de los tubos

Sol, viento y agua/ La Aguada de Cerro Moreno/ Santos Ossa en Cobija y las primeras resacadoras de agua/ Las Aguadas de Cobija/ Orígenes del agua en Antofagasta/ El primer destilador solar de Charles Wilson/ Enrique Villegas y la conducción del agua dulce/ Las aguadas de la costa de Taltal/ Los problemas de agua con los ríos San Pedro y Polapi/ Los abrómicos/ El agua, una mirada en la historia militar del Norte Grande/ Tocopilla y el agua potable/ El precio de la porfía: la guerra de los tubos/ Una institucionalidad para el manejo del agua.

Entre los años 1946 y 1947 se hizo evidente la urgencia de incrementar la cantidad de agua que llegaba a la ciudad. Según el representante del Ministerio de Obras Públicas de la época, Antofagasta tenía un déficit diario de 2.000 metros cúbicos. De continuar esta situación en dos años más el déficit sería el doble.10Esta falta de agua facilitó y motivó a que algunas personas hicieran un negocio aparte, vendiendo tambores de agua de 200 litros, —cuyo precio unitario era de 12 pesos, cifra que mostraba el costo real den m3 de agua—, a un valor de nada menos que 60pesos, precio muy alejado de 1,4 pesos, valor impuesto la Compañía F.C.A.B. para la venta al público por el gobierno, según el contrato de 1888.¿Por qué se había producido esta falta de agua tan desfavorable para la vida y la economía de la ciudad? En primer lugar, porque la población aumentaba considerablemente, y no en relación con el aumento del volumen de agua que se necesitaba para el consumo.

Por otra parte, la empresa del Ferrocarril se quejaba de que históricamente no había podido mejorar la captación de agua para la ciudad, porque los recursos que se obtenían por la venta no alcanzaban para mejorar el sistema. La inflación, que en Chile fue creciente desde el inicio del siglo XX, hizo que el convenio firmado por el F.C.A.B. Con el Fisco no fuera rentable para la empresa después del crack internacional de 1929. La Compañía no pudo obtener de parte de alguno de los gobiernos de turno, a lo largo de 60 años, la autorización para elevarlos precios unitarios de venta, y además debía entregarla municipio de la ciudad el 5% del caudal, que se empleaba en regar jardines, lo cual también era una pérdida neta. Esta actitud del gobierno impidió que hubiera capitales dispuestos para hacer inversiones en mejorar el servicio y para aumentar el caudal a distribuir, a pesar que la población urbana en los puertos crecía aceleradamente por el despueble delas salitreras. Varios grupos de obreros y sus familias no se quisieron embarcar rumbo al sur, y decidieron quedarse levantando viviendas provisorias en algunos barrios de la ciudad. Hasta 1957, la ciudad de Antofagasta se abasteció solamente del agua que traía F.C.A.B., que alcanzaba para no más de dos horas diarias de servicio, tiempo en que las personas aprovechaban para acumularla en los grandes estanques que cada casa poseía para tenerla disponible a la hora que deseara. Esta agua tenía una concentración de arsénico de 0.09 mg/l, sin causar problemas de salud a la población. La empresa había ofrecido al gobierno aumentarle caudal de agua a 20.000 m3 diarios, lo cual daría abastecimiento para 30 años, a cambio de modificar el precio de venta, pero la respuesta siempre fue negativa. ¿Por qué el Estado se negaba a alzar el agua?

La respuesta es de carácter político, este hecho habría sido muy mal recibido por la población y habría tenido encosto político para el gobierno de turno. La ciudad estaba viviendo el drama de los precios bajos. En tales circunstancias la población comenzó a presentar sus quejas ante las autoridades, las que con el apoyo de parlamentarios llevaron el problema hasta el gobierno central de don Gabriel González Videla, el cual accedió a abrir una nueva aducción, ahora en el río Toconce.Estos eran tiempos difíciles no sólo por la faltada agua, sino que también porque la empresa que proporcionaba energía eléctrica, la conoce, tenía liquidado los motores que producían energía y inconsecuencia la ciudad terminó quedándose a oscuras.

Por otra parte, existía una escasez generalizada de artículos de primera necesidad: faltaba la leche, lazarina, el té, las velas y una cantidad de productos para el diario vivir. Por orden del gobierno, la Dirección de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas inició el estudio para la colocación de la nueva aducción. Los técnicos de Santiago estimaron que resultaba más barato y conveniente usar tubos de cemento centrifugado, en lugar de los de fierro y acero. Según ellos, la técnica estaba probada en algunos países con resultados exitosos. Este hecho movió a las autoridades del Centro para el Progreso y la Municipalidad a solicitar al gobierno de Gabriel González Videla que no usarán tubos centrifugados porque no eran adecuados para una zona desértica. Fue una controversia larga y fastidiosa en la que finalmente triunfaron los técnicos de Santiago y se decidió por la construcción de tubos centrifugados ya que así la obra se abarataría en$800.000.000.

Decidida esta cuestión, las autoridades sanitarias del Ministerio de Obras Públicas ordenaron instalar fábricas de tubos centrifugados en la ciudad de Antofagasta. En octubre de 1950, aún con González Videla como Presidente de Chile, llegó a la ciudad la primera fábrica de tubos de cemento armados y en enero de1952 ya se habían instalado tres. Las autoridades de Antofagasta no perdían las esperanzas de revertirla decisión y realizaron toda clase de entrevistas con el Parlamento, Ministros y hasta el Presidente de la República. Los oídos ensordecieron y los tubos siguieronconstruyéndose.Fueron varios los problemas que se presentaron durante la construcción de los tubos, como la escasez de cemento que súbitamente golpeo a la ciudad. Pero sin duda, el verdadero problema surgió cuando rebuscó la forma de juntar éstos tubos a fin de construirle acueducto. Se usaron diferentes pegamentos, ninguno de los cuales logró unirlos fuertemente. Sometidos a presión, éstos reventaban justamente donde se había realizado la unión. Pero el Ministerio de Obras Públicas y su Departamento de Obras Hidráulicas continuó construyéndolos. Un día creyeron haber encontradla solución, y para convencer a las autoridades antofagastinas los invitaron a una prueba, donde sede mostraría la resistencia del pegamento.

Hubo ella ciudad un ambiente de expectación. Asistieron parlamentarios, el Intendente, el Alcalde, regidores se dio comienzo al ensayo. Los tubos estaban llenos de agua y se comenzó a comprimirla. En los primeros tramos no pasó nada. El ingeniero que hacínala demostración, anunció orgulloso que ahora reimprimiría una compresión de 80%. La resistencia fue exitosa. Sin embargo, cuando la presión llego a 100%, se produjo la hecatombe: se rompió la sutura, el agua baño a todo el mundo. La prueba demostró que el tubo centrifugado no tenía eficacia en esta zona donde el agua descendía de más de 3.000 metros de altura hasta el nivel del mar. Finalmente, y al asumir don Carlos Ibáñez del Campo la Presidencia de Chile, éste decidió desestimarle sistema y construir la aducción con tubos defiero y acero. El Centro para el Progreso agradeció al Presidente. El Centro para el Progreso de Antofagasta hizo los cálculos, el tubo de cemento centrifugado superaba encosto al tubo metálico, sin tomar en cuenta la pérdida de dos años en la solución definitiva del problema. Era el precio de la porfía. El 21 de Julio de 1954 llegó al puerto el barco italiano Malsano. En sus bodegas venían los primeros tubos metálicos. Fue todo un acontecimiento. Las autoridades y representante de los vecinos subieron a bordo y el Obispo Monseñor Frías bendijo el cargamento. El Director del diario El Mercurio, Luis Fernández Nava, escribió en el periódico “cada tubo… nos parece un enorme telescopio por el que vemos acercársele futuro que espantará definitivamente la pesadilla del agua”.

En esta guerra tubular habían ganado los nortinos, que, con tenacidad impusieron la construcción del nuevo acueducto en base a tubos metálicos. En el desierto quedaron tirados al sol más de 50 kms.de tubos inservibles. El director del El Mercurio, Hugo Silva, en una nota del día 24 de septiembre de 1952 titulada “Una situación tubular”, ironizó:“Por qué no transportar los tubos al cementerio hacer de ellos una buena muralla de nichos aunque sean cilíndricos… ¿Qué más da a un muerto reposar al interior de un cilindro que en el de un paralelepípedo?” Hugo Silva ayudó a cavar la tumbada los tubos de cemento centrifugado, una maravillaren el mundo moderno. En 1955 llegaba del exterior el tubo número 10.000.Fue depositado en un camión adornado estilo fiestead la primavera y mostrado a toda la población a través de un recorrido por las diversas calles. En el recorrido los ciudadanos saludaron con aplausos y vivas el término victorioso de una campaña que permitiría terminar con el racionamiento de agua potable. En el año 1958 terminó el gobierno del General Carlos Ibáñez del Campo. Ese mismo año llegaron Antofagasta las aguas de la bocatoma de Toconce.  El Presidente había cumplido su compromiso dudar solución al problema de agua potable. Los tubos centrifugados quedaron tendidos en el desierto y olvidados en la memoria colectiva. Es el episodio poco conocido de la historia del agua en Antofagasta.

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