Arsénico, un problema del pasado

Los ríos de la región de Antofagasta no son producto del deshielo, sino que todos los cursos de agua concierta importancia de la región provienen de acuíferos subterráneos que afloran pendiente abajo, formándolos ríos de los cuales se obtiene el agua captada en las distintas aducciones. Las lluvias en la alta cordillera recargan estos acuíferos subterráneos, y lixivian el arsénico y otros minerales al discurrir por los distintos suelos de su recorrido, contaminando los cursos de agua. El río Loa, en el cual existen tres captaciones, aflora espontáneamente en las faldas del volcán Niño y luego recibe aportes subterráneos de acuíferos en su paso por Palpan y los volcanes San Pedro y San Pablo. El río Tococo posee la más alta concentración de arsénico inorgánico (850 u/l), nace en la base del volcán Lanzar y recibe afluentes subterráneos en una zona de alta actividad volcánica. Hasta antes de la incorporación de las aguas del río Toconce a la red de distribución, el arsénico no constituía una preocupación ya que Antofagasta sea bastecía a través de la empresa de ferrocarriles F.C.A.B., con aguas cuyo nivel de arsénico oscilaba entre 90y 120 u/ltd. (90 a 120 pp.). De acuerdo a Alex Arroyo, no se produjeron denuncias o registros sanitarios relacionados a problemas de salud por el consumo de agua con arsénico durante ese período. Tampoco se registran en la provincia de El Loa, donde la población de la ciudad de Calama y el resto de los poblados que vivían en los márgenes del río Loa (Quinchamale, Lequena, Concha, Lasaña Chiu-Chiu y otras menores), que consumían agua cuyo contenido basal de arsénicos de alrededor de 210 a 230 pp. (u/l).

En Antofagasta, con la inauguración de la captación de Tococo en 1958 se generó un suministro de agua mucho más abundante por medio de cañerías que recorrían 300 kilómetros desde la cordillera a la costa. Pero esta captación, aumentó en ocho veces el arsénico en el agua consumida por sus habitantes llegando a tener 860 pp., cuyos efectos a lo largo del tiempo en la salud de las personas fueron dañinos, especialmente en los niños, que sufrían enfermedades respiratorias, cardiovasculares y laceraciones dérmicas. Si bien antes la población se preocupaba de otro tipo de enfermedades, como la muerte por diarrea por ejemplo, a fines de los ’60 aparecieron fuertes campañas denunciando el peligro del arsénico la sobreexposición de la población a este elemento químico. Entre los médicos que dieron la alerta estaba Edmundo Sede, apodado como “el doctor del Arsénico”, el cual siendo presidente del Colegio Médico, da inicio un batalla con las autoridades nacionales que buscaban minimizar el problema, para hacer pública la gravedad de la exposición al arsénico y el riesgo que corría la población. Cuenta el doctor Sede que “Yo era el presidente del Colegio Médico y el Ministerio de Saladme quería callar. El Ministro me mandó a llamar y yo no fui. Querían quitarme el título.Finalmente, a escondidas mandé exámenes a Estados Unidos para analizar la sangre de unos niños, los cuales dieron positivo. ¡Los antofagastinos nos estábamos muriendo de arsenicismo!”.

El Mercurio de Antofagasta se sumó a esta campaña acogió las demandas de médicos y profesionales, publicando con fuerza una serie de noticias que lograron conmover al país entero, llegando incluso a solicitarse la evacuación de la ciudad completa. Desacuerdo con el periodista Alexis Molina, luego de una investigación por el equipo de periodistas del diario, se detectó alta mortalidad infantil y numerosos casos de cánceres. La documentación que logró reunir fue abrumadora por lo que se debió admitir la gravedad de la situación y el riesgo latente en el que estaba sumidla comunidad. Esta campaña obligó al presidente Eduardo Frei Montalva a dar una solución: 12 en 1970, se puso en funcionamiento la Planta de Filtros desalar del Carmen. Su implementación redujo de manera inmediata el contenido de arsénico en el agua potable a 120 ppb, cantidad permitida por la norma chilena que entre vigencia en 1970.

Además de ello, en 1971 comenzó funcionar la nueva captación Requena para Calama Tocopilla y en 1989 Quinchamalí. Estas tenían una concentración más baja de arsénico que en Toconce, por lo que al mezclarse aportan una reducción natural de As. Con el crecimiento de la población y el desafío rebajar los niveles del metaloide en toda la región, en1978 se inauguró la planta Cerro Toparte, en Calama, permitiendo rebajar el arsénico del agua para esta ciudad, junto con la Pampa Salitrera y Tocopilla. Las mejoras tecnológicas y la creciente conciencia de la población sobre los daños del arsénico, dieron pie para que en 1984 se modificara la norma chilena de calidad del agua disminuyendo el valor límite párala concentración de arsénico a 50 pp. Las plantase filtros tuvieron que ajustar sus procesos al nuevo requerimiento. Para el caso de Taltal, hasta 1998 el agua potable contenía niveles de arsénico que estaban dentro de la norma de forma natural. Pero debido a la explotación de un nuevo pozo, ese mismo año se elevó el contenido 70 pp., por lo que se puso en funcionamiento la primera planta de abatimiento del lugar. Pero el verdadero desafío a nivel regional tuvo pie fines de los años ’90, cuando se comenzó a hacer pruebas con el objetivo de adaptar el tratamiento del agua a la norma de la o.m.s., es decir 10 u/regracias al uso de nuevas tecnologías, la experiencia del personal técnico, estudios y una gran inversión económica, en 2002 esto se comienza a hacer factible, primero en Calama y más tarde Antofagasta. Los efectos de su preséncialos efectos del arsénico en la población que consumió agua entre 1958 y 1971 se manifestaron a largo y corto plazo.

Según los estudios del Departamento de Salud Pública Pontificia Universidad Católica de Chile, entre1976-1978 hubo cinco veces mayor riesgo de morir por cáncer pulmonar en Antofagasta, y cuatro veces en Tocopilla. A corto plazo se encontró un aumento del18%-24% de muertes infantiles entre 1958 y 1965 y enfermedades cardiovasculares, respiratorias y lesiones arsenicales de piel en niños entre 1960 y 1978.13El Dr. Alex Arroyo explica que efectivamente se ha demostrado que en la región de Antofagasta existió un mayor riesgo de enfermar y morir por algunos tipos de cáncer. En efecto, estudios dan cuenta de que el arsénico, así como la mayoría de los carcinógenos ambientales, demora 20 años o más en desarrollar cáncer en personas que estuvieron expuestas. Es así como, pese a que desde la década de los ochentavos niveles de arsénico en el agua potable bajaron drásticamente, la investigación estableció que el dañosa mantuvo en personas que vivieron en la zona y excepcionalmente en cuyas madres lo consumieron durante el embarazo. Antes de 1990, el Ministerio de Salud no contaba con registros, que dieran cuenta de sus efectos, y un punto de partida fue comenzar una investigación epidemiológica para aclarar los hechos. Este estudio consideró las muertes por cáncer entre 1990 y 1994y demostró que en Antofagasta el riesgo a morir por cáncer broncopulmonar era de 3,8 veces mayor que en el resto del país.

Este mismo riesgo era de 6,8 veces mayor para el cáncer de la vejiga urinaria y de 2,1 para el cáncer de piel. Hay que destacar que los riesgos de enfermarse parel consumo de este metaloide son mayores en las personas que estuvieron expuestas entre 1958 y 1970, y que el riesgo aumenta mientras menos edad tuvo en ese entonces. De acuerdo con los especialistas, a la fecha no existe ningún peligro en el consumo de agua en la región de Antofagasta. Sin embargo, el miedo a beber agua de la llave quedó inmerso en la población. Para demostrar que el agua potable está libre de arsénico se han llevado a cabo múltiples campañas con el objetivo de demostrar su potabilidad y derribar los mitos para incentivar el consumo. La Facultad de Medicina de la Universidad de Antofagasta, a través del doctor Alex Arroyo, han desarrollado diversos seminarios sobre el arsénico y localidad del agua, y anualmente, cada vez que se iníciala temporada de verano, se ejecutan campañas para desmentir la atribución al efecto del arsénico de las lesiones o manchas que aparecen en la piel por exposición al sol, como antebrazos, piernas y escote. Actualmente, y como consecuencia de la optimización de los procesos industriales, los niveles de arsénico son menores de 10 u/L lo que deja al agua potable de la región de Antofagasta dentro de las recomendaciones sanitarias de la Organización Mundial de la Salud para la exposición al Arsénico. El control del agua potable para la ciudad se realiza periódicamente a través de exhaustivos muestreos y análisis químicos de entidades como los laboratorios ambientales del seremi de Salud de Antofagasta, universidades y la empresa Aguas Antofagasta. Estos estudios demuestran año a año que la concentración de arsénico en el agua potable es mínima, manteniéndose en un valor ínfimo e inferior a lo recomendado por la OMS, y más aún con el aporte de agua que hace la planta desaladura, la presencia de este elemento tiende a bajar aún más.